Otra oportunidad perdida
- Pedro Paramo

- Jun 19, 2023
- 4 min read
Updated: Jul 1, 2024

Su chaqueta verde y la mirada al piso en una silla de ruedas daba a entender que lo que se veía era un hombre derrotado o a un mentiroso irredimible, solo él lo sabrá. Asistido por un policía de los Estados Unidos en el aeropuerto, Alejandro Toledo iba directo a su extradición después de jugar con el sistema judicial de los Estados Unidos, que ha diferencia de nuestros sistemas judiciales latinoamericanos no tiene paciencia para tonterías.
La vida en Cabana (lugar de nacimiento de Toledo) había sido dura, como es la vida en los Andes olvidados por el resto de los peruanos, pero sobre todo por cualquier gobierno de turno. La familia Toledo perdió varios hijos (de los 16 que engendraron sus padres) debido a la pobreza extrema, la ausencia de asistencia médica cercana o la malnutrición. Alejandro fue uno de los más afortunados, no solo sobrevivió, sino que ayudaba a sus padres trabajando como lustrabotas y vendedor de lotería. No cabe duda de que la fortuna y la inteligencia estaban de su lado, ganarse una beca para estudiar en el Perú y luego otra para irse a los Estados Unidos a estudiar en la Universidad de Stanford no es algo que suceda todos los días a niños nacidos en Cabana y sobrevivientes de la pobreza a la cual el Perú muchas veces da la espalda.
En lugar de decir ¿cuando se jodio el Peru? ( parafraseando a Mario Vargas Llosa) podríamos decir ¿cuando comenzó a joderse la vida Alejandro Toledo Manrique? ¿Por que te desviaste al vicio Alejandro? ¿Sería tal vez porque también fuiste víctima de ese racismo que el ser humano tiene metido en el alma? o que tal vez te contagiaste de esa infame costumbre innata del Perú: La corrupción como algo normal en la vida. ¿Qué te pasó? Graduado de Stanford, funcionario del Banco Mundial, asesor en materia económica de gobiernos peruanos para no olvidar tu gobierno como presidente del Perú. Una vez escuche de un prestigioso periodista argentino, que el candidato a presidente que resulta ser elegido, al momento de entrar a la Casa Rosada (sede del gobierno Argentino) escucha el sonido de los tacones de la guardia de honor e inmediatamente su mente se transforma en una melange de corrupción y ventajismo olvidando al candidato que fue.
Charly Garcia (71 , Buenos Aires,Argentina) notable músico Argentino ya decía que la "Alegría no es solo Brasilera" pero en el caso de Toledo la alegría no solo era brasilera pero el motivo de "su" alegría definitivamente provenía del Brasil. La empresa Odebrecht (Hoy Novonor tras los escándalos) de origen brasileño tuvo la estrategia criminal de urdir tratos con funcionarios públicos para favorecer a la empresa en cada concurso público de obra mediante corrupción de esos mismos funcionarios públicos y no públicos, no solo del Brasil sino de cuanto país se le pusiera a tiro de coima.
Perú, fue uno de los elegidos y Alejandro Toledo el favorecido para ver si caía en la tentación. El ex presidente ya había tenido experiencia con las "tentaciones" especialmente una de ellas justo antes de la elección que lo elegiría como presidente y que tiene como nombre muy revelador: "El escandalo del Hotel Melody"(1) Aparentemente no lo dudo mucho cuando los Brasileños hablaron con él, ya que Odebrecht salió favorecida casi instantáneamente con el contrato multimillonario (en dolares) de una obra de magnitud gigante: La interoceánica(2) una carretera que uniría al Brasil con puertos peruanos en el Océano Pacífico para facilitar no solo el comercio con el Brasil, si no para ayudar a agricultores y empresas de agroindustria peruanas alcanzar el paraíso del comercio mundial: China.
Pero todo ello terminó en un gran fiasco; los problemas geográficos y la corrupción que acompañaba el proyecto terminaron por convertir a esta obra en un triunfo pírrico. Alejandro Toledo había resultado ganador de las elecciones más importantes después de la era Fujimori y se esperaba que la democracia peruana recobrará su vigor, perdido casi completamente por el autoritario y corrupto gobierno de Fujimori
Toledo esperaba ansiosamente esas llamadas del funcionario de Odebrecht encargado de un Departamento corporativo que aparecía en libros con el formal nombre de "División de Operaciones Estructuradas" es decir en términos coloquiales, el Departamento encargado de corromper funcionarios(3). Nadie sabía a qué se dedicaba esta atareada división de la empresa, pero el escándalo "Lava Jato"(4,5) en el Brasil destapó uno de los mayores escandalos de corrupcion no solo de Brasil sino de Latinoamérica. Esas llamaditas eran para coordinar las entregas semanales en persona en su casa de un distrito acomodado limeño o en depósitos en las cuentas de sus testaferros.
Cuando el funcionario de la "División de Operaciones Estructuradas" Jorge Barata(*), decidió hablar para negociar su condena en el año 2015, Alejandro Toledo ya había terminado su gobierno (6) y Barata agregaba en sus declaraciones que Alejandro Toledo con el descaro más grande (según el descarado de Baratta) lo llamaba a su teléfono personal para exigirle el pago de "lo que faltaba" con la expresión muy peruana de "paga pues Barata, carajo". Como si de una figura espectral se tratara, la aparición de Barata declarando contra su persona ocasionó que a Alejandro Toledo se le desaparecieran las ínfulas de defensor de la democracia que había ostentado en la marcha de los "Cuatro Suyos" una marcha multitudinaria para defender la democracia peruana atacada por Fujimori/Montesinos. En el 2015, desempolvó su pasaporte peruano y su residencia permanente americana y partió para iniciar "actividades académicas" en la Universidad de Stanford(7)
La justicia peruana lo encontraría allí, tratando de utilizar cualquier maniobra legal inaudita para demorar sino entorpecer su más que cantada extradición. Los videos del expresidente comiendo tranquilo con su esposa, la belga Eliane Karp(8) o bailando en una fiesta lo retratan como el fiestero que siempre fue, perdiendo la oportunidad de encabezar una verdadera transformación nacional. Su llegada al Perú, cabizbajo y con mirada perdida, no sabemos cómo interpretarla: si como el repentino pero tardío arrepentimiento o simplemente como la continuidad del show decadente de su vida interpretando a un viejo inocente pero cuyas evidencias de sus crímenes son más que abrumadoras. En definitiva, una oportunidad más perdida.




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