Corrupción eterna compañía
- Pedro Paramo

- May 16, 2020
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Creí que mi primer contacto con la corrupción había sido esa noche en la que con un primo fuimos detenidos por la policía de tránsito y en la que un policía haciéndonos un saludo militar nos preguntaba por qué una de nuestras luces traseras no funcionaba. Sin esperar una respuesta nuestra, nos preguntó si podíamos colaborar con algún dinerito para que ellos pudieran comprar una pieza importante de su patrulla. Pero no, esa no fue la primera vez, mi mente me jugó una mala pasada, me había hecho olvidar esa primera virginal vez , al menos la que recuerdo.
Mi primer recuerdo de la corrupción, ocurrió en mi escuela secundaria. Allí, mi profesor de Química, muy profesional él con su maletín de cuero, nos aseguraba el paraíso si comprabamos sus chupetines. Ese maletín misterioso prontamente se abria para compartirnos los sabores más variados del paraíso de los chupetines en los que por monedas podíamos disfrutar. En ese momento, en la escuela secundaria, nuestras mentes estaban tan imbuidas de que ciertas acciones incorrectas no lo eran que no nos percatabamos de lo que sucedía frente a nosotros.
En Latinoamérica, el subdesarrollo es producto de tantos factores pero creo que el principal es la incorporación de la corrupción a nuestra vida cotidiana de tal manera que no consideramos ciertos actos como corruptos perse, si no como parte de la vida. Tal vez la pobreza en la que la mayoría de la población vive y la extrema necesidad de algún ingreso extra es el motor de la corrupción que comienza en menor escala. Mi profesor de Química, tal vez con un sueldo insignificante creyó que pues no había problema en vender chupetines en el salón de clases y que darle el premio de una nota aprobatoria al que mejor demande sus golosinas era pues parte del folclore de la sociedad.
He tratado de entender cómo nuestros representantes elegidos se corrompen y de paso absorben valiosísimos recursos que servirian para poder salir de una manera sistemática de la pobreza estructural. Un periodista Argentino relataba que muchos presidentes al entrar a la casa de gobierno y saludar a la guardia de honor sufrían un perturbador disparador de conductas ya que cuando escuchaban el golpear de las botas de la guardia de honor sus mentes descubrian repentinamente el poder y actuaban como los duenos del pais en lugar de considerarse los representantes del pueblo.
Nuestra corrupción Latinoamericana comienza en la cuna, ya que aun las mínimas muestras de corrupción se dejan pasar por alto, como un componente folclórico de nuestras sociedades, no se le llama al corrupto por su nombre, si no que se le considera un innovador, un capitán de pequeña industria, un personaje al que hay que admirar.La expresión "el hombre/mujer se recursea" es un himno a la impunidad y a la ausencia de vergüenza.
Nuestra Latinoamerica esta llena de hipocresías monumentales, y dualidades majestuosas: podemos orar todos los días y pedir favores divinos y a la vez ser los pecadores más alegres y desinhibidos, podemos amar a nuestra familia pero a la vez destruirla y considerar que esa/ese amante escondido es solo un detalle. Podemos reclamar que el político de turno sea decente y al ocupar el cargo que sea desempeñarnos como el corrupto mas nefasto que jamás existió. Reclamamos buen trato y que se cumplan nuestros derechos cuando emigramos a otro país y somos los racistas congénitos más grandes en nuestros propios países.
Tal vez el estado de nuestros países en Latinoamérica se deba a que nuestras sociedades están enfermas de ignorancia provocada y dualidad agobiante y nuestras naciones serán por lo tanto presa fácil de nosotros mismos, que crecimos convencidos de que la corrupción era un acto insignificante y que ser corrupto era un acto heroico.




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